Con lleno total las 51 “Semanas Musicales” de Frutillar bajaron el telón

El público aplaudió por varios minutos el cierre del festival, que estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica de Chile junto al Coro Sinfónico de la Universidad de Chile.

Con un Espacio Tronador-Sala Nestlé a capacidad completa, la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por el Venezolano Rodolfo Saglimbeni; y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, dirigido por el maestro Juan Pablo Villarroel, despidieron la versión 51° de las “Semanas Musicales” de Frutillar.

“Venir para acá siempre es fantástico, sobre todo después de un año de trabajo”, señaló el director del coro al finalizar el concierto, agregando que “la sensación siempre es muy grata, de estar participando acá, la organización es fantástica, todo muy bueno”:

La velada comenzó con “La Creación”, un oratorio compuesto por Joseph Haydn, obra estrenada en abril de 1798 y que se escuchó por completa en el Teatro del Lago.

El público aplaudió efusivamente a los más de 150 músicos que salieron a escena en la despedida de la versión 2019 del festival de música docta más importante del país, que este año contó con la presencia de 19 mil espectadores entre todos los conciertos en Teatro del Lago y en otras localidades incluida la ciudad de Bariloche, en Argentina.

51 AÑOS DE HISTORIA MUSICAL

Las Semanas Musicales de Frutillar nacieron en 1968 como un festival de verano, “en una región de descendientes de colonos Alemanes que mantienen este arte como una de sus tradiciones más cultivadas en la familia y la comunidad”.

La madurez que con los años fueron adquiriendo estas jornadas y la buena acogida del público motivó a un destacado empresario sureño -Guillermo Schiess- a efectuar la donación para la construcción del Teatro del Lago, concebido inicialmente como la sede de esta cita.

Luego de cumplir 51 años, músicos, gestores culturales y melómanos celebran el cumpleaños, pero también sugieren una renovación que sitúe a las Semanas Musicales de Frutillar en un nuevo estándar, sin dañar su identidad veraniega. Como es de público conocimiento -hasta la fecha-, se trata de un encuentro que no paga honorarios a los ejecutantes, ni locales ni extranjeros, y cuyo financiamiento, a través de la Universidad de Chile, empresa privada, embajadas y una subvención estatal, sigue siendo un desafío pendiente.

Fotos: Fernando Ruiz

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